12.18.2009

Recuerdos amargos


Recuerdos,

tan fríos, vanos que laceran cada parte de mi corazón

sólo es como la nieve que no cae

Canciones que taladran mis sentidos,

¿Dime si la soledad se cura con el canto de los hombres?

Sólo así, solo así,

La tristeza recorre mis anhelos,

caminas, ves las luces como caen

las personas abrazándose se mutilan;

lágrimas que nacen son cristales, no sienten…

Cantan,

cantan las aves invernales

Picoteando mi garganta;

No deja de fluir el dolor en paramos de agonía.

Hermana, muerta, abrigo nostálgico de una vida escurridiza;

padre de mirada ausente

manifiéstense ante mí, como los espíritus invernales

veneno de dios,

nacimiento en 2 mil años recordado

en las campanas celestiales de nadie;

Retumban en tierra

el nacimiento de Dios, ya es nada;

Los hombres nos olvidamos que nació

Y su sangre se estampo en las venas del cielo,

Belén, campanas de Belén.

Díganme ángeles

Como se arrastre el espíritu de Natividad

en pobres huesos citarizados por la lumbre del odio

familias, techos de navajas

cuando te abrazan envenenan tu sangre…

Crucificado el Niño;

La madre llora, los recuerdo de una vida me golpean

el frio entumece mis dedos,

caigo en el gélido pavimento

agarrándome las ideas

explotan en tanto mi sangre se pulveriza tal vidrio

el cielo se petrifica,

recuerdos tan viles, perforan mis pulmones

sólo una lágrima muerta me alivia

Ya muerto…

Ya muerto…

No recuerdo, ya muerto

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